Las mudanzas no son para el verano

Eran las 13:00 horas del domingo 26 de agosto cuando llegó un correo urgente de una compañera de Colmenar. En él relata cómo una familia del municipio está recibiendo amenazas que hacen peligrar la integridad física de sus miembros y que el lugar donde viven es tan insoportable y el miedo tan atroz que se van a mudar. Y nos piden ayuda.
Vayamos por partes y empecemos por el principio, porque que se sepa aún no somos una empresa de mudanzas.
Dolores, vive con su hija y con sus dos nietos menores de edad desde finales de junio en una casa  del IVIMA que han ocupado, a la que llegaron huyendo de otra vivienda (también del IVIMA) en la que tenían amenaza de desahucio. Es por esa amenaza de desahucio por lo que se ponen en contacto con nuestro grupo. El caso es que al abandonar la casa, pensamos que ellas habían resuelto el problema “a su manera” y que nuestro trabajo había terminado. No estamos en esto para juzgar las acciones de las personas afectadas, si no para luchar contra esta lacra injusta que son los desahucios.
Pero, como puedes imaginar, no acaba ahí la historia, el nuevo hogar no es un lugar tranquilo precisamente y se encuentran con la compañía de un vecino agresivo y violento que actúa contra ellas ya que la casa que ocupan era objetivo codiciado de este angelito y sus colegas. Añado trascripción literal de alguno de los hechos relatada por las compañeras:

Las mujeres viven una situación muy crítica, asustadas, con una pequeña que ya ha sufrido un ataque de ansiedad…Entran en el patio, con palos y les insultan, les tiran piedras a las ventanas, las increpan también con soeces…” El cabecilla de esos hombres ha cumplido condena por asesinato, siempre ha sido un tipo conocido como animal peligroso” según fuentes del barrio. La señora mayor, Dolores, anoche lloraba y decía que se quería volver al piso anterior donde recibieron la orden del desahucio pero que no se atrevía ni a salir a la calle. Según ella, han llamado varias veces a la policía que se muestra receptiva con ellas y se ofrece a acudir cuando lo necesiten pero… no pueden hacer nada si no les pillan in fraganti.
Los nietos, de 6 y 2 añitos  tienen que crecer, comer, jugar, dormir. Miran asustados y tristes lo que pasa a su alrededor. La niña dice a veces:”tengo miedo, tengo miedo que un señor que tiene tatuajes y un palo, me haga daño”. El niño,  no sabe ponerle palabras pero está asustado, con ojos tristes.

 

Es en este marco de imposible convivencia donde decidimos apoyar. Pero ¿Cómo hacerlo un domingo de agosto a mediodía? A las 13:20, ya se han mandado los primeros correos. Como estamos participando en una reunión en Internet  estatal vía mumble, nos atrevemos a comentar lo que está pasando. La asamblea de Villaverde, sube a su blog una petición de ayuda. Ellos y “desahucios today” estuvieron en Twitter anunciando la acción que íbamos a realizar.  A las 14:15 los teléfonos arden, las redes sociales están a tope y la noticia llega hasta los compañeros de legal que están atentos por si es necesario apoyar. Quedamos a las 17:30 en el domicilio de la familia y se presentan en el mismo, 12 activistas de Manzanares, Soto, Torrelaguna, Colmenar y Torremocha provistos de furgonas y de  buenas manos. Y más que hubiéramos sido si hubiera habido tiempo. Se reparte el trabajo: mientras una persona de Torrelaguna atiende a los menores, los demás llenan las furgonetas de los múltiples enseres que os podéis imaginar que tiene una familia. Objetos sin embalar, lavadora, frigorífico,  metidos con la urgencia de los gritos, insultos y provocaciones que escupe el angelito de enfrente a modo de ánimo mundancero. Alguien llama a la guardia civil, acuden, pero poco pueden hacer. Cuando se van, el angelito sale a la escena de nuevo, esta vez a repartirse con sus colegas las habitaciones de la casa que va a dejar Dolores. Se hace un primer viaje al nuevo destino. Una compañera de Manzanares se queda con Dolores en la vivienda “chunga”; cierran con cerrojos. Son apedreadas.
En el nuevo domicilio algún vecino llama  a los guardias. Vienen de nuevo. Los mismos de antes. No entienden nada. Se les explica la verdad. Marchan, imagino que flipando y maldiciendo por las cosas que tienen que ver.
La mudanza ha terminado. No creáis, no todo es de color rosa. Hay que trabajarse a los vecinos que están cabreados con Dolores y su familia. En la casa donde viven va a ejecutarse un desahucio y los necesitamos. Aunque no tienen luz (les dejaron unas linternas), se encuentran seguras y ven algo de esperanza y un poquito más cerca el final del túnel.

A las 22:00 horas llegaban los doce a sus casas reventados, sucios y algunos con presentimiento de agujetas.  Seguro que evaluaron lo conveniente o no de la acción, seguro que se interrogaron más de lo que estás haciéndolo tú, lector. Te invito a responder: ¿Qué hubiera pasado si no hubieran intervenido?

Nota: debido al nerviosismo y a lo acelerado de la acción a nadie se le ocurrió fotografiar o filmar.

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