Sin agua y luz, no hay vida

Una  madre con tres hijos, Asunta,  ha conseguido nada menos que ganar tres batallas importantes. La primera, sin duda, ha sido la de seguir sacando a sus hijos adelante sola y sin trabajo. La segunda, tras un via crucis, ha supuesto ganarle la partida a Bankia. Ha obtenido la dación en pago, no cargará con la deuda contraída tras la entrega de su piso. Y,  la tercera, tan increíble como cierta, es que ha conseguido que otra buena familia les ceda su vivienda en Robledo de Chavela, un acogedor pueblo de la sierra madrileña. Esta es la noticia que ha calado hondo entre las activistas de la PAH de la Sierra Norte este verano y que ahora trascenderá a los medios de comunicación. Sin embargo,  algo tan simple como necesario, en pleno siglo XXI, la mantiene en estado de shock. Sin agua ni luz, no puede vivir. Pues no tiene ninguna ayuda para poder hacer frente al pago de los suministros, requisito imprescindible para que se produzca la cesión de esta casa en Robledo.

Trabajadores sociales del Ayto, de Cruz Roja y de Cáritas, gentes de buen corazón implicados en estos tiempos tan difíciles, están intentado con todas sus fuerzas conseguir este pequeño milagro, pero los cauces administrativos y la burocracia, al menos de momento, impiden dar solución a esta situación, un sin sentido que la solidaridad de la gente corriente hace posible y que ninguna persona de buena voluntad podría entender si se desaprovechara y finalmente Asunta y sus tres hijos, dos de ellos menores, se quedaran en la calle.

Si a tí que estás leyendo esta noticia se te ocurre algún organismo o particular dispuesto a ayudarla, a cambio de trabajo por ejemplo, te agradeceríamos en su nombre que te pongas en contacto con nosotras en nuestro correo o teléfono.

desahucios.sierramadrid@gmail.com

693 10 65 77.

Asunta puede rehacer su vida en un nuevo entorno amable y encontrar por fin paz. Sus hijos podrían comenzar este curso en una escuela cercana a ese domicilio que les invitan a estrenar. La ayuda de cáritas y el trabajo por horas que ella va consiguiendo  como empleada de hogar le permite comprar alimentos básicos. Pero,  para agua y luz no hay, y sin poder abordar esos recibos la vida de esta familia seguirá congelada en nuestras conciencias.

Nosotras y nosotros sabemos que ¡Juntos podemos!

¡Ayuda a Asunta y su familia!

¡Únete a nosotros y conquistaremos este pequeño, gran milagro!.

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2 pensamientos en “Sin agua y luz, no hay vida

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